1. Su comportamiento es infantil para su edad, excesivamente inquieto y dependiente; más propio de un niño de menor edad.
2. Le cuesta concentrarse, no mantiene la atención cuando es necesario.
3. Es desorganizado y suele hacer los trabajos con una baja calidad.
4. Frecuentemente deja los trabajos sin terminar o interrumpe los juegos.
5. Está continuamente levantándose cuando debería estar sentado, por ejemplo, en la clase o a la hora de comer.
6. Es muy impulsivo, hace las cosas sin meditarlas previamente.
7. Mueve mucho las manos y los pies.
8. Suele interrumpir a los demás cuando están hablando o realizando alguna actividad.
9. Siempre está corriendo y saltando, como si tuviera un motor en marcha.
10. Le cuesta relacionarse con otros niños debido a que siempre está cambiando de juego, no respeta los turnos y no sigue las reglas del grupo.
11. A menudo pierde cosas o las olvida.
12. Es desobediente y su comportamiento provoca las quejas de sus profesores.
Si tu hijo cumple algunos de los puntos expuestos aquí, quizás sea recomendable acudir a un profesional para diagnosticar o descartar el trastorno de hiperactividad.

1 Comentarios:
Muy interesante y consizo
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